Cómo se hace hoy.
Hasta tres entrevistas y una muestra de trabajo. Dibujamos los pasos, las personas y las herramientas. Medimos tiempos, volumen y errores.
Dónde se pierde el tiempo. Qué tareas sobran. Qué merece la pena automatizar. Con tu proceso delante y las cuentas sobre la mesa.
Miramos cómo se relacionan las áreas de tu empresa y nos centramos en un circuito concreto. Así podemos bajar al detalle.
Hasta tres entrevistas y una muestra de trabajo. Dibujamos los pasos, las personas y las herramientas. Medimos tiempos, volumen y errores.
Revisamos pasos duplicados, esperas y funciones que ya tienen tus herramientas. Después, valoramos dónde encajan la automatización y la IA.
Datos, permisos, revisión y continuidad del trabajo. Si el proyecto necesita una revisión especializada de seguridad, se define y presupuesta aparte.
Ordenamos las mejoras por impacto, esfuerzo y riesgo. Definimos una primera implantación y cómo comprobaríamos que está funcionando.
Por ejemplo: recibir una solicitud, preparar el presupuesto y organizar su revisión.
La radiografía no incluye construir el sistema. Esa fase se contrata después, si tiene sentido. Puedes quedarte con el diagnóstico sin contratar la implantación.
Si el análisis dice que no compensa automatizar, esa es la conclusión que te llevas.
Cómo sería la implantaciónCuéntame cómo lo hacéis ahora. Vemos si merece la pena cambiarlo y cuál sería el primer paso.
Cuéntame tu caso